LA POLÍTICA
Sergio Fajardo
El espectáculo de la reforma a la justicia es un ejemplo contundente de la expresión más baja a la que puede llegar la política. Nos sirve para entender algunos aspectos rutinarios que habitualmente ignoramos y que solo reaparecen en medio del escándalo.
Los políticos toman las decisiones más importantes de una sociedad, gústenos o no, gústennos o no. Parece obvio, pero a menudo lo olvidamos. La política en principio es el espacio para construir el bien común en el marco de la democracia, que significa confrontación de ideas e intereses, manejo permanente de contradicciones y solución de conflictos múltiples. La búsqueda del poder para realizar ese bien común en alguna de sus diversas formas es el objetivo central de la acción política. El producto más valioso que debería surgir de una práctica política sana es la confianza de la ciudadanía, que se manifiesta en una institucionalidad que, más allá del gobierno o los poderes de turno, garantiza que nadie es dueño de lo público y que el poder es visible. La corrupción en la política es la intención recurrente de apropiarse del poder, del estado, en función de intereses particulares en oposición a la construcción del bien común. El éxito de la práctica corrupta de la política consiste en mantener alejada a la ciudadanía de los espacios de decisión. En la oscuridad, que no los vean. La transparencia les duele.










Queremos expresar nuestro apoyo al Gobernador de Antioquía Sergio Fajardo, a quien las autoridades informaron que iba a ser víctima de un atentado contra su vida. Exaltamos su vehemente trabajo en contra de la corrupción que tiene azotado a nuestro país.


